HGH Inyectable - Pastillas Peru

HGH Inyectable

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domingo, 30 de agosto de 2020

HGH Inyectable

Tienes problemas de baja estatura? Ya esta disponible en Peru el HGH, en pastillas, inyectable y en polvo (la mejor forma de consumirlo) Desde ya hace muchas décadas esta comprobado que el HGH puede influir a superar los problemas de crecimiento. Su consumo se empieza a popularizar ampliamente en el Perú, sobre todo en los niños. Aquí los detalles de cómo se aplica, cuál es el costo del tratamiento y algunos indicadores preocupantes sobre la estatura de los peruanos.

El tratamiento con la hormona del crecimiento requiere para su éxito de un apropiado medio ambiente y de una nutrición adecuada. Aquí ella nos expone el abc de la famosa hormona.


–¿Desde cuándo se utiliza en HGH en Perú?
–Desde el año 1990 aproximadamente y con gran éxito en personas con deficiencia de esa hormona. Sin embargo, también se utiliza para nuevas patologías. Por ejemplo, en niños que nacen con retraso de crecimiento intrauterino, insuficiencia renal, problemas cromosomiales o con cierto tipo de obesidad. Ahora se permite el uso en niños con retardo de crecimiento, no necesariamente con deficiencia hormonal.

–¿La estatura se determina sólo por el aspecto genético?
–No todo es genética, también influye mucho el medio ambiente, es decir el aspecto nutricional, calidad de vida, incluso se ha determinado talla baja por problemas afectivos. Pero los problemas de crecimiento de un niño se ven desde que nace.

–¿Y eso de qué manera ocurre?
–Es por medio de las velocidades de crecimiento. En la vida intrauterina se da la mejor velocidad de crecimiento. En los nueve meses de embarazo el niño crece unos cincuenta centímetros. Al año de nacido lo hace en veinticinco centímetros. Y después crece dos o tres centímetros por año. Pero los centímetros que pierde en el crecimiento intrauterino, el más acelerado, no se recuperan nunca. Si en vez de cincuenta, nace con cuarenta centímetros de talla, por ejemplo, en su desarrollo posterior seguirá con ese déficit.

–¿En qué consiste la evaluación para determinar el uso de la hormona?
–Se evalúa el peso y la talla, según las tablas de crecimiento y desarrollo. Si hay una talla por debajo de lo normal, se realiza una evaluación clínica y se descarta algún problema nutricional o parasitario. Luego se efectúa una radiografía de la mano, para ver la edad ósea. Ahí se observan los tipos de hueso y los cartílagos de crecimiento. Todo ello nos determina si el niño tiene deficiencia o no de la hormona del crecimiento.

–En el caso de que el niño sí lo necesite, ¿cuánto debe gastar la familia para el tratamiento?
–El costo no es barato, aunque depende del tiempo de uso, de la edad del niño y de su peso. Pero podemos hablar de nueve mil dólares por año en niños grandes. En niños pequeños el costo se reduce a la mitad. Los seguros privados, sin embargo, cubren los tratamientos y el Seguro Social también. En el hospital Rebagliati hay una gran población en tratamiento.

–Pero el tratamiento no está al alcance de las mayorías, ¿esto puede variar a futuro?
–Los costos han ido bajando con el tiempo. Supongo que seguirán así. Sin embargo, los que no tienen deficiencias de esa hormona tienen como alternativas los medicamentos que permiten la secreción de hormonas de crecimiento endógeno. El problema ocurre con pacientes que sí tienen deficiencias de la hormona. Eso es ya una enfermedad y requiere tratamiento. Pero la hormona, por si acaso, no es solo para hacer crecer al niño. Tiene efectos positivos en el metabolismo. No solo la talla es lo que importa.

–¿En cuánto tiempo se ven los efectos?
–El tratamiento es con pastillas de hgh diarias. Y la evaluación del proceso se efectúa cada tres meses. Sin embargo, por seguridad se le cita al niño cada mes, para descartar problemas colaterales. Pero, generalmente, los niños lo toleran muy bien. Incluso al propio niño se le enseña a usar sus inyectores de hormona de crecimiento. Parecen de juguete. La aguja se cubre, no la ve, tiene otra apariencia y colores diversos. El mismo niño puede graduar la dosis necesaria. Entre el segundo y tercer mes ya se ven los resultados.


–¿Hasta qué edad un niño puede aplicarse la hormona?
–Hasta la llamada edad de los huesos. Cuando los huesos se cierran ya no hay posibilidad de efecto de la hormona. En las niñas ello ocurre alrededor de los quince años; en los niños sucede entre los dieciséis o diecisiete.

–¿Existe algún tipo de estadística de niños peruanos que requieran la hormona?
–En el hospital Rebagliati detectamos que un 20% de los niños evaluados la necesitaban.

–Pero hay casos de niños que son bajos a cierta edad y de adultos tienen una talla normal o alta…
–A esos niños se les llama maduradores lentos. En la vida intrauterina la velocidad de creciminto es muy alta. Después se desacelera el crecimiento en los primeros años de vida. Luego viene el estirón puberal (en la pubertad). En los varones es entre los once y doce años; en las niñas entre los diez y once. Y su crecimiento total es hasta los dieciocho años en los hombres y dieciséis en las mujeres. Hay chicos que a los catorce o quince años siguen bajos, no tienen cambios físicos puberales y eso preocupa a los padres. Pero tiempo después uno los ve y son altos. Esos maduradores lentos crecen, justamente, lentamente. Pero crecen hasta los 21 años. Otros son maduradores rápidos. A los nueve años son muy altos. Sin embargo, corren el riesgo de estancar su crecimiento años después. Suele ocurrir.

–Los peruanos somos bajos, ¿eso depende también de algún tema étnico?
–Antiguamente se pensaba eso. Decían que los asiáticos eran bajos, pero ahora hay asiáticos muy altos. Es por la hormona de crecimiento, pero también por el medio ambiente. Es más adecuado, hay mejor nutrición, más ejercicio, mejor calidad de vida. Eso influye mucho. Pero hay un tema relacionado al Perú que preocupa: entre 1990 y el 2000, el peruano descendió un centímetro en su talla. Es por el medio ambiente del que hablo. En contraparte, el poblador chileno subió un centímetro en esa misma década.

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